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25/11 2018

Los pro y los contras de los negocios estacionales

3 BUENAS IDEAS PARA CREAR TU PROPIO PROYECTO MIENTRAS “TRABAJAS PARA OTRO”

3, 01, 2019

Muchos proyectos fracasan sencillamente por falta de tiempo, en muchas ocasiones por la necesidad de dedicar muchas horas al día “remando en un barco que no es propio”. Te contamos cómo encontrar el espacio para diagramar tu negocio o proyecto personal.
Aquellos que desean montar una empresa propia y trabajan en negocios o compañías de terceros pueden sentirse como un hámster corriendo en su ruedita, sudando en una carrera que exige esfuerzos y que no arroja un progreso en la marcha. Por supuesto que hablamos en un sentido amplio, pues en muchos casos desempeñarse en una empresa, aunque no sea propia, supone considerables avances personales y/o profesionales. Pero lo cierto es trabajar para otros consume el tiempo que se precisa para sentar las bases de una empresa propia, y que aquel que desea emprender usualmente no puede renunciar a su puesto sin afectar a sus finanzas.
¿Es este un laberinto sin salida? ¿Sólo es posible comenzar emprender (y renunciar al trabajo) cuando se dispone de un importante volumen de dinero ahorrado para invertir? ¿O acaso hay formas para iniciar un negocio propio mientras se “rema en un barco que no es propio?
En lo que sigue señalaremos algunas ideas para sentar las bases de una empresa, negocio o proyecto propio mientras gran parte de la jornada transcurre en una compañía que no es la propia. ¿Cómo avanzar hacia el tan deseado proyecto personal, incluso si tienes una familia que mantener, cuentas que pagar, obligaciones que afrontar?
Idea 1: Adoptar la actitud de un estudiante
Ya lo dijo el compositor Pablo Milanés en su célebre canción Años: “el tiempo pasa y nos vamos poniendo viejos”. Y mientras todo cambia, para muchos no es sencillo hacer renacer aquella energía juvenil. No obstante, si el espíritu emprendedor es de veras potente y auténtico, una buena idea es pensar en aquellos tiempos en los cuales estudiábamos y trabajábamos, para intentar aplicar esa misma disciplina. En aquellos años, de algún modo lográbamos establecer un equilibrio para cada una de nuestras ocupaciones, cada una tenía su espacio suficiente.
¿Tienes un emprendimiento en mente y crees que puede funcionar? Pues comienza dedicándole aunque sea una hora o dos horas cada jornada. Para que el esfuerzo valga la pena la clave es la constancia, igual que aquellas madrugadas que pasabas en vela estudiando para un examen. Eso sí: hay que tomarlo como un trabajo más, y cumplir un mínimo de horas al día dedicándose a ello.
Idea 2: Los objetivos deben ser concretos
El primer paso es el deseo, aunque hay que decir que los anhelos suelen ser demasiado genéricos e inexactos. Para trascender aquella instancia es preciso avanzar hacia la planificación de metas concretas. En términos prácticos, si por ejemplo tienes un trabajo de 8 horas de lunes a viernes y deseas montar tu propia empresa, podrías estar repitiendo que tu afán es “dedicarte a lo que verdaderamente te apasiona” sin hacer lo que realmente deberías hacer para realmente lograrlo. Es bueno advertir que aquella aspiración es la piedra informe que debe ser tallada.
Por caso, deberías pensar cuál es e exactamente la cantidad de dinero ahorrado que te permitiría renunciar a tu trabajo, cuáles serán los factores diferenciales de tu empresa, cuánto tiempo necesitarás para que comience a ser sustentable y redituable, etcétera. Aquellos que se han animado a dar el paso aseguran que cuando los objetivos son concretos, aventurarse a la empresa propia es más factible. De ningún modo se aconseja arrojarse a una pileta sin antes haber pensado cuáles son los requisitos para saltar.
Por lo demás, la idea de “adoptar la actitud de un estudiante” y dedicar algunas horas cada día a tu proyecto, se puede trocarse por pensar más en objetivos que en tiempos. Por ejemplo, concretar una reunión con un posible proveedor la primera semana, conocer los requisitos administrativos durante la segunda, y crear una lista de posibles clientes en la tercera, etcétera. En vez de correr tras el reloj, en ocasiones conviene avanzar hacia la concreción de ciertos propósitos.
Idea 3: Establecer un plan escalonado y gradual (y exprimir el tiempo libre)
Si bien tu objetivo no es montar un imperio (al menos en primera instancia), siempre es bueno recordar aquello de que “Roma no se creó en un día”. En este mismo sentido, usualmente no es conveniente que los cambios de hábitos sean abruptos. Si trabajas de 9 de la mañana hasta las 6 de la tarde en una oficina, seguro será para ti difícil que de un día para el otro sumes una rutina extra de 3 horas al regresar a casa.
Así, es aconsejable comenzar dando pasos breves y concretos, por ejemplo despertando media hora antes de lo usual y tener un desayuno más distendido durante el cual comiences a diagramar los planes para tu propia empresa. También es una buena idea aprovechar al máximo el tiempo libre o los ratos de ocio. Por caso, realizar anotaciones en el viaje hacia tu trabajo (aquel que deseas abandonar) o reemplazar determinadas actividades para enfocarte en la concreción del proyecto propio. El esfuerzo valdrá la pena, si el espíritu emprendedor es auténtico, vibrante y con metas claras.

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